Código del Objeto AMLY-033
Nombre en Clave: La flor de Sakura
Clasificación Primaria: Umbra
Letalidad: ROJA
Peligros: Biológico, contacto, Daño sin contacto.
Propiedades Adicionales: Microscópico.
Medidas de Confinamiento Especial:
Toda muestra activa de la infección debe mantenerse en cámaras criogénicas a temperaturas inferiores a -20°C, para inhibir completamente su actividad biológica. El uso de luz ultravioleta de alta intensidad también puede ralentizar su reproducción celular de forma temporal.
Las esporas deben manipularse exclusivamente con trajes de aislamiento biológico en laboratorios herméticamente sellados.
Los ocho árboles anómalos están contenidos en zonas de cuarentena forestal, ahora designadas como zonas de investigación botánica restringida.
Estas zonas estarán custodiadas por guardias armados e iluminadas por lámparas ultravioletas de alta potencia instaladas en torres perimetrales además de monitoreadas con sensores atmosféricos y drones especializados para detección temprana de esporas.
Cualquier persona que entre a estas áreas debe portar trajes de bacteriología de alto nivel, incluyendo respiradores autónomos.
El acceso está restringido a personal con autorización de nivel 4 o superior. Toda actividad de poda, muestreo o fumigación debe contar con aprobación del Comité Central de Bioanomalías y un alto mando.
En caso de detectar a un sujeto infectado deberán de llevar a cabo el Protocolo de Infección (PDI)
Descripción:
AMLY-033 es una enfermedad parasitaria producida por esporas provenientes de lo que parece ser un Prunus serrulata coloquialmente conocido como árbol de cerezo japones, dicha enfermedad se manifiesta inicialmente como un tatuaje con forma de flor del árbol antes mencionado. Este aparece de manera espontánea en la piel de individuos infectados, usualmente en áreas discretas como la nuca, la espalda o las extremidades después de haber tenido contacto con las esporas infecciosas.
La enfermedad progresa a través de varias fases, alimentándose del huésped como un organismo fúngico simbiótico. A medida que avanza, el cuerpo humano se convierte en un medio de cultivo para estructuras vegetales que simulan ramas, pétalos y flores. Este proceso culmina con la muerte del sujeto y su transformación parcial en un ente botánico.
Estudios mas avanzados demuestran que los arboles que son resultados de la ultima fase de la enfermedad realmente son hongos los cuales se han adaptado a esta forma.
Proceso de infección
- Fase I (0–24h): Aparición del primer tatuaje. Sensación de picazón y aumento de temperatura corporal leve.
- Fase II (1–3 días): Multiplicación rápida de tatuajes. El huésped experimenta fatiga extrema, dolor articular y alucinaciones visuales ocasionales (principalmente flores que se marchitan).
- Fase III (3–5 días): Los patrones tatuados comienzan a sobresalir de la piel como si intentaran “brotar”. Se han documentado pequeñas estructuras similares a pétalos y ramas saliendo de la epidermis, es en este punto donde los "tatuajes" comienzan a ser contagiosos para otros sujetos.
- Fase IV (5–7 días): El cuerpo es colonizado casi por completo. Los tejidos blandos comienzan a ser consumidos desde adentro. En esta etapa, la anomalía utiliza al huésped como medio de crecimiento, extrayendo nutrientes del sistema óseo y muscular.
- Fase V (letal): El individuo pierde la conciencia y entra en un estado vegetativo irreversible. Su cuerpo se convierte en una especie de “maceta biológica” donde emergen estructuras florales y esporas microscópicas que pueden infectar a otros.
Hasta la fecha, no se ha descubierto una cura efectiva para esta enfermedad.
Método de contagio:
El contagio de esta infección se da principalmente por dos vías:
Exposición directa a esporas aéreas, las cuales son liberadas por los cuerpos de huéspedes en fase terminal o por las entidades arbóreas fúngicas conocidas como los ocho sakura.
Contacto prolongado con fragmentos de tejido de fase III o flores extraídas de infectados.
Las esporas son imperceptibles a simple vista y altamente resistentes a condiciones climáticas extremas. Se ha demostrado que pueden permanecer latentes durante años hasta encontrar un huésped viable. La inhalación o el contacto cutáneo son suficientes para iniciar el proceso infeccioso.
Se han localizado ocho árboles de sakura anómalos en distintos puntos de Japón, Corea del Sur, Corea del Norte y China. Estos árboles no solo comparten un patrón de floración permanente y fuera de temporada, sino que además presentan anomalías morfológicas: algunos tienen extremidades óseas incrustadas en el tronco o formaciones de tejido humano fusionadas con la corteza.
Se teoriza que estas entidades arbóreas fueron, en algún punto, humanos completamente consumidos por la infección. Son considerados los primeros casos conocidos y catalogados como pacientes cero colectivos.
Autor: Moon_G
